¿Cómo hay quien puede ver un mundo para destruir?
El pueblo de Andalgalá, en la provincia de Catamarca, lleva meses organizado contra la minera Agua Rica. Los vecinos de este lugar, que al igual que los vecinos de Gualeguaychú se organizaron en una Asamblea Ambientalista, en el mes de Febrero, fueron brutalmente reprimidos por la gendarmería y la policía por movilizarse e impedir el paso de los camiones a las instalaciones de la empresa contaminante. Esto se transformó en una verdadera pueblada de una localidad que está decidida a pelear por defender su calidad de vida.
Lo sucedido el pasado Febrero en Andalgalá es el estallido de muchísimas luchas que cotidianamente dan quienes conocen las consecuencias de la mega minería a cielo abierto. Agua Rica, Bajo La Alumbrera, Pascua Lama son sólo algunos de los tantos emprendimientos gigantescos que buscan saquear nuestros recursos naturales, detrás de promesas de bienestar, trabajo y progreso que nunca llegan. A su paso dejan pueblos devastados, graves enfermedades en sus habitantes, contaminados sus ríos y suelos; un deterioro ambiental tan grande como las ganancias que obtienen quienes explotan los yacimientos.
Actualmente la concentración de minerales está tan disminuida que los métodos tradicionales de extracción no sirven. Por eso, la combinación de las industrias minera y química posibilitan la extracción de los mismos utilizando millones de litros de agua dulce por día (un recurso natural finito y escaso) contaminándolos con cianuro (por su bajo costo), que son depositados luego en diques de cola por los cuales se filtra el agua hacia las napas y ríos, contaminando amplias regiones y afectando la biodiversidad.
No por casualidad las multinacionales vienen a la Argentina. En sus países de origen está prohibida la minería a cielo abierto y acá son atraídas por la enorme exención impositiva que las leyes les otorgan, regalías casi nulas, ganancias descomunales y el inexistente control sobre contaminación ambiental.
Tanto el gobierno nacional como los distintos gobiernos provinciales son cómplices del saqueo, poniendo a su disposición los aparatos represivos del Estado, como sucedió en Andalgalá, donde gendarmería y la policía provincial quisieron acallar un reclamo legítimo de los vecinos del lugar. A tal punto llegó el entreguismo que el gobierno de Catamarca autorizó la prospección, exploración y explotación de los suelos del mismo pueblo de Andalgalá, por medio del proyecto “Pilciao 16” permitiendo a la empresa desalojar a un pueblo que habita esa zona desde hace cuatro siglos y posee más de 20.000 habitantes. No son casos aislados. Por el contrario, se repiten a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. Así lo demuestra el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, que viajó a Canadá para entregar personalmente los suelos de su provincia al deterioro y destrucción que implica la mega minería a cielo abierto sin ninguna culpa. Cristina, por su parte, vetó la ley de protección de glaciares, habiendo sido aprobada por unanimidad en Diputados y casi unanimidad en Senadores, por ser perjudicial a los intereses de sus amigos capitalistas. La nueva ley propuesta por el legislador Filmus no define correctamente ambiente , por lo cual deja desprotegidas vastas reservas de agua dulce contenidas en suelo rocoso.
El capitalismo da lugar a la apropiación de todo por parte de unos pocos, que tienen como único objetivo incrementar al máximo sus ganancias, sin importar a quién se lo quiten o qué destruyan por el camino, ya sea la vida de millones de personas o el planeta entero. No es una realidad que nos tenga como simples observadores. Lamentablemente, las autoridades de nuestra Facultad, son cómplices de la destrucción irreversible y el destrozo ambiental que acarrea esta actividad al aceptar los fondos provenientes de La Alumbrera, una minera que lleva doce años de saqueo y explotación y que tiene graves implicancias sobre las poblaciones; que utiliza cien millones de litros de agua diarios, contaminando con cianuro sus canales de agua y privando del consumo a la población local; que genera nubes de polvo con la molienda de la roca, provocando diversas enfermedades respiratorias. Incontables son sus desventajas. No permitamos que nos silencien con plata sucia!
Desde IZQUIERDA SOCIALISTA, luchamos por una Universidad que defienda los intereses del pueblo, y por eso exigimos que los fondos contaminados sean inmediatamente rechazados! y la Facultad ponga en marcha investigaciones y denuncie los atropellos que sufre la sociedad por estos negociados.
